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El legado cultural de los indígenas en Centroamérica y República Dominicana

Moda Punta | Lunes 22 de febrero de 2021
Son muchas las culturas y los pueblos indígenas que han vivido y construido lo que hoy en día son Centroamérica y República Dominicana, más allá de aquellos más conocidos, como es el caso de los mayas.

El legado de estos pueblos, a los que se unieron más tarde la llegada de los europeos, africanos o asiáticos, ha dado como resultado un auténtico crisol de culturas que hoy en día se sigue manifestando en tradiciones, fiestas y folklores, además de su arte. Países como Nicaragua, Panamá, Costa Rica y República Dominicana son claros paradigmas de la convivencia y el respeto del pasado y el presente. A continuación algunas muestras de su herencia.

Nicaragua: King Pulanka, la fiesta de los pueblos miskitos

La cultura de Nicaragua es producto de la mezcla de la cultura indígena (Chorotega y náhuatl), la española y africana. Su historia está intrínsecamente ligada a indígenas y blancos europeos especialmente españoles e ingleses. Sin embargo, aún se conservan tradiciones culturales, como bailes con distintos ritmos musicales, ciudades coloniales y gastronomía que hacen de este país magnífico. Así, el folklore y las fiestas nicaragüenses son un patrimonio cultural intangible del país, que tienen su origen al unir elementos indígenas con europeos.

En la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte, RACCN, se celebra cada año el tradicional King Pulanka, una de las festividades indígenas más longeva de Nicaragua, cuya cuna es el municipio de Puerto Cabezas. El King Pulanka, palabra en miskitu que quiere decir “Juego de Reyes”, se festeja entre el mes de enero y febrero de cada año, donde los comunitarios acompañan a dos jóvenes que representan al rey de La Mosquitia y su esposa, mientras bailan a su alrededor, rememorando de esta manera la época cuando existía el Reino de La Mosquitia, impuesto por la corona británica en el siglo XVII en el territorio que hoy se conoce como Costa Caribe de Nicaragua.

Panamá: Parque Arqueológico El Caño

A través del tiempo, la identidad panameña se ha forjado en un gran encuentro de razas y culturas: españoles, amerindios, africanos, afroantillanos y personas de numerosos países encontraron conviven en el istmo. La herencia hispánica palpita sobre todo en las regiones de Azuero y Coclé donde la tradición y cultura es muy valorada. El legado africano deslumbra en los vistosos bailes Congo, una tradición asentada en la provincia de Colón, mientras que los pueblos originarios mantienen vivas sus raíces. De hecho, en el país conviven siete pueblos indígenas: los Ngäbe, los Buglé, los Guna, los Emberá, los Wounaan, los Bri bri, y los Naso Tjërdi.

Un buen ejemplo del pasado panameño lo refleja el Parque Arqueológico El Caño, que muestra cómo eran las sociedades que habitaban Panamá antes de la conquista. El sitio arqueológico incluye una extensa necrópolis con montículos funerarios y un centro ceremonial con alineamientos de columnas de basalto que fueron utilizados entre los años 700 y 1000. Un nuevo museo de sitio presenta los descubrimientos arqueológicos más recientes, que incluyen tumbas de caciques ataviados en oro y miles de piezas en cerámica polícroma. La tumba más grande contenía al menos 25 cuerpos: el más importante estaba cubierto con piezas de oro y cobre, y piezas talladas en piedra, hueso y marfil. La abundancia y calidad de los hallazgos han convertido a El Caño en el sitio arqueológico más importante de Panamá.

Costa Rica: Monumento Arqueológico Nacional de Guayabo

La riqueza de Costa Rica también radica en la diversidad cultural de sus gentes. A lo largo de su historia, a la población indígena de origen prehispánico se han sumado oleadas de inmigrantes que se asentaron en este suelo. Población de origen europeo, principalmente español, personas de ascendencia africana y asiática, así como gentes de diversos puntos del continente americano, han enriquecido sus acervos culturales a través del mestizaje. En la actualidad, además de un componente mestizo mayoritario, existen varios grupos étnico-nacionales y colonias de inmigrantes que reivindican su herencia cultural particular, como los afrodescendientes, chinos, hebreos, libaneses, italianos.. así como los pueblos originarios Bribri, Cabécar, Maleku, Teribe, Boruca, Ngäbe, Huetar y Chorotega.

Además, Costa Rica ofrece maravillas culturales reconocidas mundialmente. Entre ellas, se encuentran: El boyero y la carreta -Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad-, los Asentamientos cacicales de las esferas de piedra del sur de Costa Rica o el Monumento Arqueológico Nacional de Guayabo, el más importante sitio arqueológico de Costa Rica, construido entre los años 300 a.C y 1.400 d.C. Ubicado en las faldas del volcán Turrialba, conserva un sistema de acueductos, aún funcional, su calzada y parte del sistema de drenaje, que conduce hacia el centro ceremonial.

República Dominicana: Los indígenas taínos en el Museo Arqueológico Regional Altos de Chavón

Los primeros habitantes de República Dominicana fueron los indígenas, Taíno-Arawak, que se establecieron antes de la llegada de Cristóbal Colón y los españoles. Los taínos tenían múltiples reinos, cada uno gobernado por un jefe o cacique, y coexistían pacíficamente. Hubo varios valientes líderes taínos que se rebelaron contra la colonización y esclavitud española. El Cacique Caonabo, de la región de Samaná fue el primero en dirigir una revuelta.

Los taínos practicaban una agricultura compleja, pero también eran artesanos y creían en el poder medicinal de las plantas y los remedios naturales. Hoy en día, su único vestigio se encuentra en las cuevas donde dejaron pictografías y petroglifos, principalmente en Samaná, Bayahíbe, San Cristóbal y Enriquillo, al igual que los distintos museos alrededor del país, en especial el Museo del Hombre Dominicano en Santo Domingo y el Museo Arqueológico Regional Altos de Chavón en La Romana, que alberga una de las colecciones más completas en el país de la cultura taína precolombina desde el año 4000 a.C. al 1492 y cuenta con más de 3.000 piezas. El museo también cubre la historia de Altos de Chavón y de República Dominicana.

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